"Buenos compositores le dedican tiempo a una obra bonita y luego se desilusionan porque nadie se la graba", diría más adelante su eterno compañero, Álvaro Villalba. Trasnochador y bohemio Silva, nacido en el Huila y adoptado para siempre por el Tolima, revive todos estos recuerdos de la carrera musical del dueto sentado en el quiosco de su casa en Ibagué. Tiene 66 años, que ya se le reflejan en su rostro agobiado por la enfermedad y por su vida de músico "andariego, trasnochador y bohemio", como él se define. Silva rememora la cirugía de 23 horas (en octubre del 2004) en la que, según él, le reemplazaron "el paladar con una rodilla" para librarlo de un cáncer en la boca. Ese año, le vaticinaron que, incluso, podría quedar mudo. "Si mucho, quedaría cantando boquinche: 'Al chur, al chur, al chur'", dice que pensó, burlándose de sí mismo. Pocos días después, no solo recuperó el habla sino que volvió a cantar: "Porque me llevarás unido a tu recuerdo, como la luz del sol, como el agua y el viento", entonó ante los médicos. Fue entonces cuando surgieron los problemas económicos. Tuvo que venderlo todo para poder pagar los servicios médicos, ya que no tenía seguro. el tiempo
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