El disco es el producto de un proceso de casi ocho años (desde su último disco), que cuenta con la presencia del productor Pablo Gaviria (Pulenta, Bomba Estéreo).
"La música hace tanto parte de uno que no es posible renunciar (...). Hubo momentos muy tristes en los que sentí que no tenía eco en ninguna parte; tropezar con el mundo real fue tenaz, necesité tiempo, era pesimista y mis canciones eran así (...), dudé mucho de mi calidad, pero ahora se volvió a encender la llama", explica la cantante. el espectador
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